Cuando la razón aún no anidaba en los hombres los planes se consultaban con los oráculos, y de ello se pretendía la respuesta para obtener una feliz resolución a los problemas; y cuando se tenían diversas soluciones, se respondía a la duda diciendo: “haré lo que me haga sentirme bien”.
Una vuelta a la razón… que falta hace
